Los humanos no nacemos con todas nuestras capacidades listas
para ser utilizadas. Aunque están en nuestro programa genético,
sólo se desarrollan a medida que el sistema nervioso se relaciona con el entorno y es la interacción entre genes y ambiente la que permite su crecimiento y capacitación. Este proceso se llama neurodesarrollo y sucede a lo largo de los veinte primeros años de vida. Existen varias etapas dentro de él:
1.La etapa anatómica: durante la gestación.
2.La etapa motora: del nacimiento hasta los tres años.
3.Etapa del lenguaje y comprensión del entorno: a partir de los tres años y hasta la adolescencia.
4.La etapa de la identidad personal: empieza con la adolescencia y termina al alcanzar la edad adulta.
Es difícil definir qué es un trastorno. Podemos decir que es un retraso o una desviación del desarrollo esperado para la edad.
Los trastornos del neurodesarrollo se inician en la infancia, pero su expresión es distinta en cada etapa según va formándose el sistema nervioso central.
Su diagnóstico puede generar controversia y a menudo no está exento de subjetividad porque hay que definir la normalidad. En muchos trastornos no existen marcadores biológicos para hacer un diagnóstico de certeza, y es frecuente que coincidan varios trastornos en una misma persona siendo complicado diferenciar uno de otro.
Los trastornos del neurodesarrollo pueden afectar a distintas áreas: motricidad, lenguaje, cognición y conducta, o a varias al mismo tiempo.
Cuando un niño o niña con esta particularidad tiene que ir a una consulta médica se genera una situación de angunstia, malestar e incertidumbre. Ello es porque ir al médico no forma parte de su rutina cotidiana o familiar como es ir al cole. Además normalmente cuando tienen que ir al médico es porque no se encuentran bien y si a esto le sumamos que no saben que es lo que les va a hacer el médico o la enfermera, que utilizan instrumentos para ellos extraños, se genera ese estado de ansiedad que hemos comentado.
La consulta de Cardiología Infantil, además es un territorio complicado, dado que en muchas ocasiones requiere de realizar pruebas complementarias, por lo que es difícil sin una buena empatización y preparación del terreno, realizar dichas intervenciones.
Lo ideal para intentar paliar estas situaciones es un esfuerzo coordinado entre los padres y el equipo de personal facultativo y sanitario.
En este sentido se ha intentado trabajar con pictogramas, que representan con una figura (de forma más o menos realista) un objeto real, o un significado. Cada pictograma debe explicarse por sí solo y normalmente no necesita de un texto que lo acompañe para que se pueda entender. Son imágenes muy sencillas, sin demasiados detalles que puedan complicar el significado. Así pues, los pictogramas pueden servir a estos niños y niñas no sólo como sistema de comunicación aumentativa, sino también para trabajar las rutinas, la anticipación, la orientación temporal y la orientación espacial.
Bibliografía:
https://www.aepap.org/sites/default/files/pags._143-148_deteccion_de_trastornos_del_neurodesarrollo.pdf


