Es la especialidad dedicada al diagnóstico de enfermedades del corazón y los grandes vasos en la etapa infantil con el objetivo de evitar las muertes súbitas (MSC) asociadas al deporte.
La realidad es que durante el ejercicio físico puede producirse muerte súbita en niños y adolescentes predispuestos.
La incidencia está en 1 caso por 100.000/ año en edades entre 10-35 años y 1:43.000/año entre los 17-23 años. Afecta más a hombres que a mujeres.
La causa de la MCS tiene un origen cardiovascular entre el 75-98% de las ocasiones. Causas más frecuentes son las miocardiopatías arritmogénicas, seguida de las cardiopatías congénitas, la miocardiopatía hipertrófica y los trastornos del ritmo.
Normalmente el paciente suele estar asintomático previamente a que ocurra el evento. De los que muestran síntomas, la clínica de mayor riesgo son los síncopes con el ejercicio. Aunque cualquier síntoma, tipo dolor torácico, palpitaciones, presíncope deberían estudiarse.
Las arritmias que se desencadenan son mayoritariamente las taquicardias ventriculares.
No todos los ejercicios son iguales. Tienen mayor riesgo los ejercicios con picos de actividad con aceleraciones y deceleraciones rápidas tipo sprints, baloncesto, tenis y fútbol. También si se realiza en condiciones ambientales extremas de temperatura y altitud.
Por ello es importante la realización de estudios cardiológicos en niños deportistas.
Las sociedades científicas avalan por este tipo de reconocimientos que deben de incluir:
– Historia clínica detallada personal y familiar: es muy importante identificar si existe patología familiar tipo miocardiopatías, trastorno del ritmo…, que tienen una base genética fuerte. Preguntar por clínica que aparece sólo con el ejercicio: dolor torácico, palpitaciones, síncopes…
-Exploración física: valorar la existencia de soplo…
-Mínimo un electrocardiograma (ECG). De hecho, el ECG es la herramienta más efectiva para identificar enfermedades asociadas a MCS en jóvenes deportistas.
-Ecocardiografía: ya está incluida en varios países porque aporta un nivel de información superior.
-La prueba de esfuerzo o ergometría: mide la capacidad de adaptación cardiovascular al ejercicio. En niños sanos sin antecedentes familiares ni personales de interés como método de screening de patología cardiovascular no está indicado. Lo estaría en pacientes que muestran síntomas con el ejercicio o en aquellos donde se ha detectado alguna anomalía ya sea en el ECG o en la ecocardiografía.


