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El ejercicio físico es un importante indicativo de salud en la sociedad en que vivimos; en los niños es una parte esencial del juego normal y de su vida diaria. Es recomendable practicar deporte ya desde la infancia de forma regular y continuada, ya que mejora muchos aspectos de nuestra vida, no sólo a nivel orgánico, sino también a nivel psicológico y de las relaciones interpersonales.

Se sabe desde hace muchos años que el esfuerzo físico puede ser un estímulo que induzca que los bronquios de nuestros pulmones se cierren y que puede afectar  a niños y niñas afectados de asma (asma inducida por el ejercicio), pero también puede aparecer en niños no asmáticos exclusivamente al realizar actividad física (broncoespasmo inducido por el ejercicio).

El broncoespasmo inducido por el ejercicio se define como la obstrucción bronquial que aparece a los 3-10 min de finalizado un ejercicio físico intenso. Su gravedad está relacionada con la duración e intensidad del ejercicio, la humedad ambiental, la temperatura del aire y la condición física de la persona.

Existen varios métodos estandarizados para demostrar el broncoespasmo inducido por el ejercicio. Los más utilizados son la prueba de carrera libre y la prueba de tapiz rodante (cinta de correr). La utilización de otros tipos de estímulos, como la natación o andar deprisa, no consigue inducir el broncoespasmo.

En estas pruebas el broncoespasmo se demuestra mediante la realización de espirometrías antes y después del ejercicio. La espirometría lo que hace es que el niño tire aire muy fuerte por un tubo que contabiliza el volumen máximo de aire espirado por el mismo en el primer segundo. Si este parámetro disminuye con el ejercicio hasta un determinado valor es diagnóstico de asma / broncoespasmo inducido por el ejercicio.

Las condiciones en las que se debe realizar esta prueba difieren, por tanto de la prueba de esfuerzo o ergometría que hacemos a niños con problemas en el corazón o a deportistas. En esta prueba para valorar la carga de trabajo realizada durante el esfuerzo se utiliza la frecuencia cardíaca. Se considera que la frecuencia cardíaca debe llegar como mínimo al 80-90% de la máxima teórica del niño/niña, dado que la sensibilidad de la prueba aumenta con un esfuerzo más intenso. La prueba durará entre 6 y 8 min y deberá tener un inicio y finalización rápidos.

Se ha realizado con éxito  la prueba de esfuerzo en niños preescolares (entre 3 y 6 años de edad) mediante el método de carrera libre realizada en un pasillo y la valoración del resultado mediante la espirometría. Los niños más pequeños no llegan a realizar un esfuerzo de 6 min (suelen parar a los 4 min) y el parámetro más útil en la espirometría es como se ha comentado la caída en ellos del volumen máximo de aire espirado en el primer segundo medido a los 3 min del esfuerzo.

La idea de este post es recalcar la diferencia entre prueba de esfuerzo normal y prueba de esfuerzo realizada con el objetivo de diagnosticar si existe asma o broncoespasmo inducido por el ejercicio. También de saber que si su hijo o hija presenta asma se puede realizar esta prueba para saber si el ejercicio empeora su situación basal y por tanto precisa de alguna medicación previa al inicio de la actividad física.

Dra. Ana

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