El síncope es la pérdida transitoria de conciencia y del tono muscular que se produce como consecuencia de una perfusión cerebral inadecuada. Sino llega a perder la conciencia pero sí presenta mareo y sensación de inestabilidad brusca lo denominaríamos Presíncope. Es frecuente en niños mayores de 6 años y la mayoría son benignos.
1- Es muy importante el contexto dónde ocurre. Por ejemplo el síncope con el ejercicio suele indicar patología cardíaca grave. En cambio el que tiene lugar en días o lugares calorosos, con poca ventilación, al ver la sangre o cosas que impresionan suele ser benigno y no asociar patología de base.
2- También son muy importantes los antecedentes familiares: muerte súbita, síndrome de muerte súbita del lactante, cardiopatías en jóvenes, crisis epilépticas y trastornos metabólicos.
3- Por último no olvidar la ingesta de medicaciones sobretodo los potentes vasodilatadores como la nitroglicerina o los bloquenates ganglionares.
Hay que realizar una exploración clínica completa y es imprescindible realizar un Electrocardiograma.
Sospecharemos causa cardíaca: síncope súbito sin clínica previa al episodio, asociado al ejercicio o acompañado de dolor torácico o palpitaciones. Si hay antecedentes familiares de muerte cardíaca súbita o el niño tiene una cardiopatía congénita o ha sido intervenido por ello.
Sospecharemos causa neurológica: cuando tras el síncope queda en estado poscrítico, con una postura rígida y si tiene incontinencia urinaria. Si ocurre en el decúbito. La inconsciencia suele durar más tiempo. Es causa rara en Pediatría.
Sospecharemos que se trata de un síncope benigno, vasovagal, también llamado neurocardiogénico cuando se trate de un síncope con clínica previa (inestabilidad, mareo, palidez, nauseas…), relacionado normalmente con temperatura ambiental elevada, espacio cerrado o lleno de gente, ansiedad, una sospresa repentina, miedo, extracción o visión de sangre y la bipedestación prolongada. El hambre y la mala hidratación lo favorecen. Dentro de este tipo de síndromes también está el síncope por hipotensión ortostática o los espasmos del sollozo. Es la causa más frecuente de síncope en niños y niñas.
En el presíncope o síncope vasovagal, basta, saber que es tiene una naturaleza absolutamente benigna y no se precisa de ningún tipo de medicación ni actuación médica especial. Lo más importante es instruir al paciente y a sus familiares, para evitar los factores predisponentes ya comentados (calor extremo, deshidratación, aglomeración de personas…) y para que sepan cómo actuar ante los síntomas premonitorios.
Al reconocer los síntomas premonitorios, el paciente deberá adoptar una posición en decúbito o bien sentarse con la cabeza entre las piernas, y realizar maniobras que aumenten el retorno venoso al corazón, como que le eleven pasivamente los miembros inferiores. Una vez pasado el episodio, la incorporación desde la posición de decúbito será lenta, adoptando previamente la sedestación para evitar que se repita el cuadro al incorporarse bruscamente. Se aconsejará un buen grado de hidratación, así como evitar las dietas hiposódicas; es más, si es un paciente con tensión arterial de base normal o baja, se incrementará la ingesta de sal en la dieta . El paciente debe beber agua con sales frecuente y repetidamente antes, durante y después del ejercicio y en situaciones de calor y aglomeraciones.
Más información en:
https://algoritmos.aepap.org/adjuntos/sincope.pdf


