Skip to main content

La función principal del sistema cardiovascular es proporcionar el flujo sanguíneo (y el oxígeno que transporta) suficiente al organismo para satisfacer las necesidades metabólicas. La realización de pruebas de esfuerzo permite evaluar, por tanto, la integridad de dicho sistema ante una determinada carga de trabajo.

La utilidad de la prueba de esfuerzo en niños se remonta sobre todo a evaluar:

-Niños sin cardiopatía de base, la presencia de clínica relacionada con el ejercicio (dolor torácico, disnea o dificultad para respirar, mareos o síncopes y la sensación de palpitaciones).

-Niños con cardiopatía de base: valora muy bien la capacidad funcional y puede ser un criterio de que precisa de algún tratamiento médico o quirúrgico de manera relativamente precoz.

Las diferentes contraindicaciones aceptadas son:

  • Absolutas: enfermedad inflamatoria activa del corazón, hepatitis aguda, infarto agudo de miocardio, neumonía activa, hipertensión arterial muy grave para la edad, lesión traumatológica aguda en un grupo muscular activo.
  • Relativas: obstrucción severa al tracto de salida ventricular izquierdo o derecho, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad vascular pulmonar oclusiva, estenosis aórtica severa, estenosis mitral severa, enfermedad coronaria significativa conocida, miocardiopatía, canalopatías, arritmias ventriculares adquiridas complejas. En este grupo debe sopesarse el balance entre beneficios de la información clínica obtenida y los riesgos a los que se expone al paciente.

Es, por tanto, necesaria la obtención de un consentimiento informado.

Las pruebas de esfuerzo se realizan de manera preferente en un entorno amplio (30-50m2), de temperatura neutra (20-25ºC) y condiciones medias de humedad, con disponibilidad de material de reanimación además del equipo específico (cicloergómetro o tapiz rodante, ordenadores de supervisión y control, aparatos de toma de tensión y registro electrocardiográfico, carros metabólicos, sistema de análisis de gases según corresponda). Se recomiendan al menos dos personas para la supervisión de la prueba (habitualmente médico y enfermero), con formación en reanimación cardiopulmonar básica y avanzada. El niño debe acudir con ropa y calzado cómodos, sin haber comido en 1 hora previa pero sin ayunas prolongadas, habiendo tomado o no la medicación habitual a juicio del facultativo, o incluso aportándola en caso de asmáticos conocidos y evaluación por otro motivo.

Clasificación de los tipos de pruebas de esfuerzo:

Las más empleadas son con el cicloergómetro y el tapiz rodante (treadmill). La elección entre uno y otro se basa en diversas consideraciones, que incluyen el tipo de enfermedad o situación evaluada.

Genéricamente, el TAPIZ RODANTE parece ser más adecuado muscularmente para los niños de menor edad pequeños; el CICLOERGÓMETRO, por otra parte, precisan de mayor motivación del paciente para realizar el esfuerzo, y la falta de entrenamiento o la fatiga muscular puede terminarlo precozmente de manera no representativa de la capacidad funcional.

En el cicloergómetro el protocolo típico es el de McMaster, con frecuencia de pedaleo de 50rpm. En estos casos el pico de consumo de oxígeno medido es del orden del 20-30% inferior al obtenido en tapiz rodante.

En el tapiz rodante, en niños, se suele utilizar el protocolo de Bruce. Consiste en etapas de 3 minutos donde se van incrementando la velocidad y la pendiente de la cinta. Tiene desventajas: Incapacidad de evaluar adecuadamente a los niños más pequeños, más obesos o con mayor deterioro funcional; el tiempo total de esfuerzo puede no estimar adecuadamente la capacidad de esfuerzo; los pacientes muy entrenados no encuentran limitación hasta bien entrado el protocolo (>10min) y pueden desmotivarse, al igual que los niños más pequeños capaces si se prolonga el esfuerzo debido al cambio de nivel de carga cada 3min; los aumentos bruscos de carga, además, pueden fatigar el tren muscular inferior y ocasionar una detención precoz del esfuerzo.

La ergoespirometría o la prueba de esfuerzo con consumo de gases:

 La medición del consumo de oxígeno durante el esfuerzo da una medida integrada de la función pulmonar, cardiovascular y hematológica del transporte y utilización de oxígeno a los músculos, y se considera la referencia de la capacidad de esfuerzo de un paciente. Las ventajas de medir el consumo de O2 en una prueba de esfuerzo, sin embargo, son múltiples: Es un marcador objetivo y fisiológico de tolerancia al esfuerzo que permite discriminar si la detención del mismo ha sido voluntariamente precoz o no (desmotivación), evalúa adecuadamente la respuesta a las intervenciones basadas en ejercicio reglado, es predictor de mortalidad y morbilidad, y supone una variable subrogada de reserva funcional cardíaca.

¿Qué síntomas cardiológicos se evalúa en la prueba de esfuerzo?

 Disnea o sensación de dificultad en la entrada del aire:La ergomespirometría permite, a partir de una buena anamnesis y exploración física, discriminar entre el origen cardíaco, pulmonar (asma inducido por esfuerzo, obstrucciones laríngeas), del control de la respiración (hiperventilación inducida por el ejercicio, ansiedad…) y problemas osteomusculares (distrofias musculares, anomalías de la caja torácica).

Evaluación del dolor torácico de esfuerzo:Las causas cardíacas de dolor torácico de esfuerzo son poco frecuentes en niños, pero incluyen anomalías de las arterias coronarias, miocardiopatías, hipertensión pulmonar, lesiones obstructivas del corazón izquierdo (todavía más infrecuente el dolor torácico como forma de presentación); la pericarditis aguda o la miocarditis. En general, aunque de entrada el origen habitual es no cardiaco en niños, la relación con el esfuerzo merece estudio etiológico: Origen músculoesquelético (costocondritis, trama o contusión costal, idiopático…), pulmonar (asma, disfunción de cuerdas vocales), gastrointestinal (reflujo gastroesofágico, esofagitis, espasmo esofágico) o ansiedad como mecanismos principales.

Evaluación del síncope de esfuerzo:

El síncope y el presíncope relacionados con el esfuerzo (durante) merecen evaluación exhaustiva por ser formas de presentación típicas de cardiopatías que desarrollan arritmias inestables.

Por tanto, la prueba de esfuerzo en niños es una prueba no invasiva que da mucha información del funcionamiento del sistema cardiovascular en situación de carga. Está indicada principalmente en aquellos niños y niñas que muestren clínica cardiológica con el ejercicio y para valorar la capacidad funcional en niños con cardiopatías de base.

Precisa de que el niño tenga una edad en la que colabore y de la firma de un consentimiento informado por parte de sus tutores legales.

doctoramoriano

Author doctoramoriano

More posts by doctoramoriano